Desde el confín del mundo una voz nos traduce al Papa

P. Gordon MacRae

franciscus4En tiempos en que el Papa Francisco llama a la Iglesia a acercarse a los pobres y a los marginados, un escritor y traductor argentino, Carlos Caso-Rosendi, nos ayuda a entender el contexto.

Traducción al español del artículo publicado por el P. Gordon MacRae en su blog These Stone Walls.


En mi artículo (en inglés) Heredarás el Viento. El Pentecostés y el Aliento Divino publicado en 2011 para el blog These Stone Walls, escribí sobre el relato de los Hechos de los Apóstoles sobre como la Iglesia nació en medio del escándalo y el desorden. Una multitud asistía en Jerusalem a la peregrinación de la fiesta del Pentecostés, cincuenta días después de la Pascua. El Libro de los Hechos (2:8) identifica a estas personas como partos, medos, elamitas, gente de la Mesopotamia, Judea y Capadocia, el Ponto Euxino y Asia, Frigia y Panfilia, libios, etíopes, egipcios, cretenses, árabes y romanos.

En aquel tiempo, solamente en tales raras ocasiones tal cantidad de personas se aventuraba a dejar su hogar para exponerse a culturas y lenguajes distintos del propio. En la Jerusalem de entonces, en medio de este caos multilingüe, el libro de los Hechos (2:2) describe “un viento fuerte” que sopló por sobre la ciudad. San Pedro, movido por el Espíritu Santo, se levantó para dirigirse a la muchedumbre que había sido azuzada en su contra, y que acusaba a los apóstoles inspirados por el Espíritu Santo de estar borrachos a las nueve de la mañana en un día sagrado.

Ese discurso marcó el nacimiento de la Iglesia Católica y en esa ocasión ocurrió un milagro. A pesar de la variedad de lenguajes, ni una palabra del discurso de Pedro quedó sin traducir. Todos los presentes escucharon y entendieron a Pedro en sus propias lenguas nativas. Y fue por esas palabras y el testimonio de Pedro en ese Pentecostés que “unas tres mil almas fueron añadidas” (Hechos 2:41).

La narración del Libro de los Hechos es una especie de contrapunto de la historia bíblica de la tragedia de Babel (Génesis 11:1-9) en la cual la familia humana fue dispersada por el mundo y dividida en una gran cantidad de idiomas. En el extremo opuesto de la Biblia, en el Libro de los Hechos, Pedro preside el reencuentro de la familia humana en un solo lenguaje – el lenguaje de Cristo crucificado, el lenguaje de la fe.

Al ponerse de pie para ser la voz del Espíritu Santo aquel día, Pedro citó las poderosas palabras del profeta Joel:

“Y en esos días acaecerá, dice el Señor, que derramaré Mi Espíritu sobre toda carne, y tus hijos e hijas profetizarán, y tus jóvenes verán visiones, y tus ancianos soñarán sueños …” (Hechos 2:17 y Joel 2:28)

Por experiencia personal sé lo que la ciudad de Jerusalem debe haber escuchado aquel día antes que Pedro hablara. La prisión en la que estoy no es muy diferente de cualquier otra prisión en los Estados Unidos. Las minorías, los marginales y hasta los enfermos mentales son numerosos en las prisiones norteamericanas. Algunos de mis amigos en prisión vienen de Tailandia, Indonesia, Japón, Corea, Camboya, Laos, Etiopía y muchos otros de los países de habla hispana. Pero, a diferencia de aquel Pentecostés en Jerusalem, ninguno vino aquí con el propósito de alabar a Dios aunque muchos lo alaban hoy con sus vidas, aún en la cautividad.

¿Como puede ser que gente así reunida, que viene de diferentes culturas y tradiciones pueda tan siquiera comunicarse? Todos hablan inglés, unos mejor que otros. Yo hablo apenas algunas palabras de sus lenguajes. Se puede perder mucho en la traducción pero en el idioma de la confianza y la amistad nos podemos entender bastante bien. Las barreras culturales y de lenguage pueden ser trascendidas pero no pueden ser ignoradas.

Contenido y contexto del mensaje del Papa Francisco

Las traducciones literales, palabra por palabra, de lo que se escribe o habla en otro idioma rara vez son exactas. Una traducción literal puede dar una idea del contexto pero nunca de todo el contexto. La tarea de un buen traductor es transmitir no solamente las palabras dichas sino también su significado profundo tanto para quien habla y quien escucha, quien escribe y quien lee.

En ese escenario se mueve Carlos Caso-Rosendi. Este escritor que escribe desde Buenos Aires (Argentina) ha publicado recientemente algunos asombrosos comentarios sobre su compatriota, Jorge Mario Bergoglio, mejor conocido por el mundo hoy como el Papa Francisco. Nos perturbó un poco al principio leer y procesar uno de los comentarios recientes de Carlos en mi artículo (en inglés) El Papa Francisco Plantea un Desafío al Hermano del Hijo Pródigo. Aquí hay una cita convincente en la que Carlos nos cuenta sobre esa parte de la viña del Señor, el territorio desde donde este Papa viene a servir en la Iglesia:

“Aquí en Buenos Aires hemos visto al Padre Bergoglio salir de una camioneta en cualquier noche helada del invierno, a las tres de la mañana, para poner una mesa plegable con sopa y café caliente para las prostitutas del barrio de Flores, el vecindario en el que el Papa nació. Ni tan siquiera una palabra de reproche ni un sermón, solamente un poco de sopa caliente, una sonrisa. De repente alguien acepta un tacita de sopa y le habla al oído. El da unos pasos a un costado y escucha la confesión, seca un torrente de lágrimas y susurra algo al oído del penitente que lo escucha con un gesto de asentimiento, sollozando. Sé que puede parecer muy raro … pero Alguien ya nos dijo que los ángeles se regocijan cuando algo así sucede sin importar cuán extraño nos parezca en este mundo. La absolución del buen ladrón en el calvario no fue un modelo formal de como dar un sacramento pero funcionó de todas maneras.” (Carlos Caso-Rosendi, comentando en el blog These Stone Walls)

Los ángeles se regocijaron cuando el Señor hizo cosas similares a ésta. Y yo me imagino que esos mismos ángeles hicieron una mueca de disgusto cuando los fariseos despreciaron y juzgaron al Señor por andar acompañado de cierta gente. Y por eso del “buen ladrón”, bueno, una vez escribí algo sobre él (en inglés): Dimas, Crucificado a la Derecha: Paraíso Perdido y Recobrado. Fuimos todos y cada uno de nosotros los que fueron crucificados allí a la derecha de Cristo, de cara a la presencia de Su sacrificio, enfrentados a la amarga realidad de nuestro error y a pesar de eso, las puertas de la gloria se abrieron para nosotros cuyos ancestros anduvieron la tierra en pecado, exiliados al este del Edén.

Este intercambio entre la Cruz de Cristo y la cruz de Dimas fueron para el ladrón el último y único momento con el Señor. Clavado por el pecado a su propia cruz, Dimas fue impulsado por la gracia a no desperdiciar esos momentos para burlarse como lo hacía su otro compañero, viajero del pecado en la cruz a la izquierda de Cristo. Nada se perdió en la traducción entre Cristo y Dimas.

No importa cuánto vivamos en esta tierra, nosotros también vivimos nuestros últimos momentos con el Señor. No voy a perder mi momento burlándome orgullosamente desde mi propia cruz, aunque haya algunos que insisten en hacerlo. Es hora que la Iglesia —nosotros— apartemos todo temor y escuchemos con cuidado al Vicario de Cristo, no solo en su contenido sino en su contexto.

Es ahí donde Carlos Caso-Rosendi nos puede servir. El Papa Francisco no necesita un traductor, pero los medios de información americanos definitivamente lo necesitan, y eso incluye a la prensa católica. Como escritor, lingüista y traductor, Carlos está singularmente preparado para traducir las sabias palabras del Papa Francisco al mundo de habla inglesa sin caer en el desastre de esas traducciones literales que los medios de noticias —y hasta a veces la prensa católica— parecen emplear. Carlos nos dio un ejemplo fulminante este pasado octubre:

“Dando vueltas por la red esta mañana, encontré algunos comentarios bastante hostiles sobre la supuesta herejía de Jorge Mario Bergoglio, ahora mejor conocido para el mundo como el Papa Francisco. Al oír algunos de los primeros desacuerdos sobre los comentarios del Papa, atribuí equivocadamente esa reacción a su falta de claridad. Los argentinos no somos muy claros para comunicar ideas … Para complicar más las cosas el Papa es descendiente de una familia piamontesa, un argentino de primera generación que creció en Buenos Aires …”

El contexto que se perdió en la traducción de esa cita que Carlos me envió había aparecido en un artículo escrito por un bien conocido apologista en un respetable diario católico. En una entrevista en octubre, se dijo que el Papa Francisco había dicho en su italiano con acento argentino:

“II figlio di Dio si e’ incarnato per infondere nell’anima degli uomini il sentimento della fratellanza.”

Carlos señaló que el escritor católico usó una traducción literal aparentemente obtenida del traductor automático de Google y que decía así: “El Hijo de Dios se encarnó en las almas de los hombres para encender en ellos el sentimiento de la hermandad.” Esto hacía que el Papa sonara como si estuviera por co-escribir un libro de autoayuda con Deepak Chopra. La traducción correcta, tal cual lo señaló Carlos, debiera haber sido: “El Hijo de Dios se encarnó para encender en las almas de los hombres el sentimiento de la hermandad.” No hay nada malo en tal llamado a la comunión fraternal de las almas.

Carlos me ha enviado una cantidad de ejemplos que muestran cómo los medios han malinterpretado a este Papa, y consecuentemente cómo algunos católicos han sido confundidos y hasta alarmados, como yo mismo comenté la semana pasada. No puedo sino concluir que los medios de difusión y especialmente la prensa católica, harían bien en consultar con Carlos Caso-Rosendi antes de publicar traducciones de las palabras de este Papa. Las traducciones literales fuera de contexto prestan un mal servicio al Papa Francisco y todos los católicos.

Mencioné a Carlos por primera vez en mi artículo (en inglés) Heriré al Pastor: Detrás de la Campaña para Ensuciar al Papa. Luego de la elección del Papa Francisco, elNational Catholic Register publicó un artículo de Carlos titulado (en inglés) Camina con María y San Francisco. Yo lo comenté en aquella ocasión. El artículo me llenó de esperanza y alegría por este papado. Todo lo que Francisco ha hecho y dicho desde entonces —cuando se lo traduce apropiadamente en su contexto— ha fortalecido mi esperanza.

Antes de terminar de escribir esto recibí algo extraordinario en el correo, algo que me emocionó más de lo que las palabras pueden describir y a la vez me confundió mucho. Carlos había escrito un poderoso artículo sobre mi caso. Pero lo escribió primero en español. Ahora bien, mi español está un poco olvidado y es muy básico pero no hay problema: tengo amigos en esta prisión que son de Honduras, El Salvador, la República Dominicana y Puerto Rico. Sabía que ellos me ayudarían.

Todos se ofrecieron a traducirme el artículo pero tuvieron dificultad en hacerlo. Parece que el estilo argentino les resulta difícil de traducir al inglés. Lo que me iban entregando no tenía mucho sentido. Sus traducciones eran literales y diferían mucho unas de otras. Esto me dio una idea de lo trágico que es que las palabras del Papa Francisco se pierdan al ser traducidas para el mundo de habla inglesa y el gran servicio que Carlos Caso-Rosendi podría prestar a la Iglesia y a los medios. ¡Hagámoslo saber!

Mientras tanto Carlos tradujo magistralmente su artículo sobre mi caso al inglés y al portugués (NOTA: este último obra de Carlos Martins Nabeto), y está circulando ampliamente en Sudamérica. Ha sido publicado en inglés el 26 de octubre. La persona que me lo envió me dijo que, con excepción de Las Tribulaciones del Padre MacRae (en inglés) publicado por Dorothy Rabinowitz en The Wall Street Journal de mayo pasado, este artículo de Caso-Rosendi es el más claro y conmovedor comentario que se haya escrito sobre este caso. Y para que nadie piense que tal afirmación pueda herir los sentimientos de un buen escritor como Ryan MacDonald, aclaro que fue Ryan el que escribió esas palabras.

El artículo es Aquí Está el Hombre! publicado en CasoRosendi.com. Leedlo por favor y compartidlo con otros. En él Carlos reflexiona sobre algunas duras verdades que conciernen al sistema judicial estadounidense, pero termina su artículo con una pregunta a la Iglesia. Esa es la pregunta que me ha obsesionado todos y cada uno de los diecinueve años de mi prisión. Más que los falsos testigos, más que la misma prisión en toda su inhumana brutalidad, es la respuesta a esa pregunta lo que más me aterra.

Por favor leed Aquí Está el Hombre y compartidlo con otros en cualquiera de los lenguajes en los que lo ha publicado Carlos Caso-Rosendi. Un lector de mi blog preguntaba si el Papa lo habrá leído. Quizás lo lea pero sólo si se distribuye en el mundo católico del Internet. Todos podemos ayudar con eso, enlazando a este artículo. Ayudemos a que los medios mal informados dejen de mal-traducir al Papa Francisco.

Muros de piedra mi cárcel no son,
Barras de hierro no me dan prisión.
Mentes templadas e inocentes hacen,
Tranquila hermita de la dura cárcel.
Si tengo libertad,
Si libre está mi alma,
Sólo los ángeles en las alturas
Pueden gozar de libertad tan pura.

Richard Lovelace (1618-1658)
de la obra Para Althea desde la prisión.

Anuncios