El enemigo está adentro

Ricardo Cascioli

conocereisdeverdad.orgDebe ser aclarado una vez más: los artículos que se dedican al tema de la homosexualidad en la Iglesia no tienen nada que ver con los casos individuales de debilidad humana, o con ceder a la tentación; peligros a los que—no sólo en la esfera sexual—nadie es inmune. El asunto tiene que ver más bien con una gran estructura de poder que ha crecido ya durante algunas décadas en la Iglesia—como lo explica el Padre Ariel Levi Gualdo en la entrevista que publicamos—sobre lo que está subvirtiendo no sólo las costumbres, sino también la doctrina, tornando la verdad en falsedad y la ortodoxia en herejía.

Don Ariel cita el caso de una queja personal detallada que fue presentada al Vicariado de Roma, que quedó sin respuesta, pero que todos recordamos, la investigación del semanario italiano Panorama de julio del 2010 sobre las noches de jolgorio de algunos sacerdotes homosexuales en Roma. Fue una investigación que produjo escándalo y con razón, el vicario de la diócesis de Roma, el cardenal Agostino Vallini hizo duras declaraciones en contra de estos sacerdotes, invitándoles a salir a la luz y dejar el sacerdocio. Sin embargo aún no han oído nada del asunto, ni ha habido sanciones de ningún tipo, aunque algunos de los autores eran identificables.

En el pasado, ya hemos mencionado los casos de algunas diócesis en la que se está promoviendo una pastoral homosexual en claro contraste con lo que se prescribe en el Catecismo de la Iglesia Católica. Pero más recientemente, hemos observado un número de la revista teológica Concilium enteramente dedicada al desarrollo de la ideología de género (gender, de acuerdo con el término inglés), la misma ideología que Benedicto XVI, calificó de un frente de “rebelión contra Dios” a que se refiere como “uno de los desafíos más serios que enfrenta la Iglesia”.[1]

Concilium no es una revista cualquiera: de corte claramente progresista, con once ediciones nacionales, es distribuída en siete idiomas, y es sin duda el más influyente de los foros teológicos internacionales. El hecho de que el número de Abril de 2012 esté dedicado al desmantelamiento de la enseñanza de la Iglesia sobre la sexualidad, la promoción de la ideología de género—que el sexo no está determinada por la naturaleza, sino por la cultura—es una señal inquietante.

Por eso, es evidente que, en su discurso a la Curia Romana, el Papa al denunciar esa ideología tuvo en cuenta no sólo el enemigo de “afuera”, sino también—y quizás más especialmente—el enemigo interno. Porque las consecuencias de la afirmación de un pensamiento en la Iglesia— así como en la práctica—que niega el Génesis (el hombre y la mujer como los ha creado Dios) son devastadoras.

Si bien es cierto que se trata de “uno de los mayores desafíos para la Iglesia”, entonces nadie puede hacerse el ciego y esto también le aplica tanto a los obispos como al último de los laicos.

Notas

Riccardo Cascioli, La Nuova Bussola ; Il nemico è dentro, 14 de enero de 2013 Copyright Omni Die srl; Monza, Italia.

[1] Nótese que Benedicto XVI no se refiere aquí a un peligro meramente intelectual o imaginario, sino a un frente de acción que representa un desafío para las legítimas autoridades de la Iglesia y un peligro para los creyentes.

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