Modernismo, poder y autoridad

mayaEscribe David Warren: “Reveladoramente, Humpty Dumpty admite sufrir deprosopagnosia — la falta de la habilidad natural necesaria para leer los gestos del rostro humano. Nos sugiere que hagamos algunos cambios como por ejemplo, reorganizar la cara de Alicia poniendo , digamos, los dos ojos a un solo lado de la nariz o la boca en la frente, para hacerla de esa manera un poco más fácil de reconocer. La voz de Humpty Dumpty es la voz del Poder.”

La idea de reorganizar la cara de Alicia me recordó antes que nada el cubismo de Picasso y luego a las propuestas desconstruccionistas de Derrida. Uno de los trucos del cubismo es presentar fuera de lugar los ojos de la persona retratada, como los hace Picasso en el caso de Maya y su Muñeca. Quizás esa sea una forma de promover la visión del Progresismo unipensante que no admite otra alternativa y que siempre viene de un solo lado.

En el cuento de Carroll, la caída desastrosa del huevito Humpty Dumpty me recuerda la historia bíblica de la Torre de Babel y también al fin de tantos proyectos políticos y filosóficos de la humanidad desde los tiempos de Babel hasta nuestros días.

Cuando los Progresistas se empeñan en aplicar leyes artificiales que violan los principios naturales, crean una tensión antinatural que se acumula y eventualmente se desata con consecuencias destructivas. “Mira, maldito está el suelo por tu causa” le dice Dios a Adán después de descubrir el pecado del hombre. Dios podría haber dicho igualmente “Mira, has actuado de manera destructiva y has torcido la matriz del universo que ahora se rebelará contra ti para tu mal”.

El proyecto progresista dentro del marco de la Edad Moderna, está destinado a caer ignominiosamente como todas sus anteriores encarnaciones. Sin embargo esa perspectiva no desanima a sus promotores. “La locura consiste en hacer lo mismo vez tras vez esperando siempre que el resultado sea diferente.”

A la insania del mundo oponemos la simple declaración: 2 + 2 = 4. Esto ha sido decretado por la Autoridad que rige el universo. No hay forma teórica de demostrar por qué esa suma es verdad. La suma simplemente es en toda su empírica gloria. Es así porque Dios así lo decretó y El sabe por qué.

Vuelvo a afirmar que no hay tal cosa como un Posmodernismo sino que estamos viviendo la apoteosis del Modernismo, esa suerte de fiebre que se apoderó de Occidente hace ya cinco siglos y que es esencialmente una rebelión contra la paternidad: Papado, Monarquía, Nobleza, Burguesía y últimamente contra la Vida misma. Nace de una profunda crisis moral enquistada en Occidente y de la presión militar que ejerce el Maometanismo en Oriente. Encuentra su perfecta expresión en la Batalla de Lepanto, que aún se sigue luchando.

La Era Moderna es una crisis que surge como consecuencia de la erección de un estado que todo lo controla ya que eventualmente tomará el lugar de Dios en la mente de Occidente. El Capitalismo, el Fascismo, el Socialismo son meras versiones de una misma avalancha atea contra la libertad individual. Su propuesta más dañina es entender que la libertad es ser libre de toda Autoridad. Y es promoviendo esa libertad mal entendida que se las arregla para hacer del hombre un esclavo del poder temporal.

En los últimos cinco siglos, solamente la Revolución Americana de 1776 ofrece un respiro de sentido común a las miserias de esta era. Desafortunadamente la República Americana degeneró en democracia, luego en oligarquía y está en camino a convertirse en una tiranía de las peores pero, mientras duró, fue el último refugio de la libertad del individuo amparado en la Autoridad contra los abusos del Poder.

¿Qué nos queda ahora sino esperar la caída inminente del Progresismo Modernista y esperar esa nueva era en la que re-descubriremos al Hombre tal como lo creó Dios. No sé si viviré para verlo pero estoy seguro que viene.

Anuncios