Varón y mujer. Entre designio divino y abolición demoníaca

man-and-womanRev. P. Horacio Bojorge, S.J.

Aunque el título de mi exposición supone el tratamiento de dos aspectos del sujeto varón y mujer a saber: el designio divino que los crea y el intento diabólico de abolirlos, por razones de tiempo, deberé limitarme a hablar del segundo de estos dos aspectos, es decir, de la abolición demoníaca del ser humano creado por Dios como varón y mujer, tal como se presenta hoy, pero a la luz de lo que la revelación divina nos enseña que sucede desde el principio.

Que seamos testigos en nuestros días de intentos de abolir al hombre es cosa que no puede asombrarnos, porque es un hecho de la historia sagrada desde el principio. Comienza en el Jardín del Paraíso y perdura desde entonces hasta hoy.

Quien quisiese profundizar sistemáticamente en el conocimiento del designio divino y la naturaleza creada del varón y la mujer, podrá recurrir a la obra del Prof. Dr. Alberto Caturelli Dos, una sola carne. Metafísica, Teología y Mística del Matrimonio y la familia.[1]

Me he ocupado del tema en libros de divulgación que muchos de ustedes conocen: La Casa sobre Roca[2] y ¿Qué le pasó a nuestro amor?[3] En ellos analizo, en forma coloquial, los designios revelados por Dios acerca del varón y la mujer, creados, caídos y sanados por la gracia. A este mismo tema dedico, en Internet, El Blog del Buen Amor.[4]

Paso pues a ocuparme de la abolición demoníaca del ser humano, varón y mujer como se presenta en nuestra época.

Y para arrancar de los más reciente, tomo, como punto de partida de mi presentación del hecho, un reciente artículo del 3 de junio de este año, del diario digital español Forum Libertas, titulado: Zapatero y la demolición antropológica y subtitulado La destrucción antropológica ingeniería social del PSOE.[5]

Este artículo muestra cómo está en obra en su estado histórico actual, la abolición demoníaca del varón y la mujer en uno de los diversos campos en que tiene lugar: el campo jurídico.

El copete del artículo resume así su contenido:

“Si hay una impronta que ha caracterizado al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a lo largo de sus dos legislaturas, tras ganar las elecciones del 14 de marzo de 2004 y volver a hacerlo en las del 9 de marzo de 2008, esa ha sido la de poner en práctica una ruptura antropológica basada principalmente en la ideología de género y la desvinculación”.

Demolición – destrucción o ruptura , son tantos otros nombres para la abolición demoníaca en curso del ser humano como obra divina.

No se trata solamente de una ruptura antropológica, a nivel de los conceptos de hombre o de naturaleza humana, tal como se da en los ámbitos académicos – donde también está en obra – , sino que ahora se trata de atentados prácticos contra el varón y la mujer concretos, tal como puede llevarse a cabo por vía jurídica, aboliendo sus diferencias, sus roles naturales y sus vínculos.

El diccionario de la Real Academia , define así la acción de abolir:

“Derogar, dejar sin fuerza ni vigor para en adelante, un precepto o costumbre”.

Y dice del abolicionista que es:

“el que procura dejar sin fuerza ni vigor un precepto o costumbre”.

Aquí considero la abolición del varón y la mujer en su realidad concreta, como obra de Dios. Se intenta abolir borrando en ellos la imagen y semejanza divina mediante la abolición de sus relaciones, empezando – como en el paraíso, por la vinculación religiosa y siguiendo por todas las demás.

El artículo de Forum Libertas al que me refiero, elenca once leyes abolicionistas emanadas del gobierno del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en los siete años que corren desde el 2004.

El gobierno español socialista ha ido por delante en este proyecto promovido por el socialismo internacional, presentando un modelo de lo que el gobierno mundial abolicionista, propugna desde hace años, en un intento de expandirlo a escala planetaria. Modelo al que se van ajustando, uno tras otros, los gobiernos de los países del mundo, como comprobamos en Argentina y Uruguay.

Las once leyes del PSOE [6] son “ejemplos de la ideología de género y desvinculación , como las de la llamada violencia de género, matrimonio homosexual, divorcio ‘exprés’, fecundación asistida o aborto”, etc.

“Se trata de una destrucción antropológica que viene a significar, en gran medida, la liquidación del vínculo más importante y natural, [el vínculo varón mujer] el que hace referencia a la condición biológica del ser humano, al ser hombre y mujer, padre y madre, e hijo o hija de un padre y una madre”.

Algo tan elemental como esto, que supone al mismo tiempo en el contexto de la familia el fundamento de la sociedad y la civilización tal y como las conocemos, se ha convertido en los últimos siete años en el principal caballo de batalla de los sucesivos ministros del Gobierno español con su presidente a la cabeza.

Traducidas al ámbito de la acción política y la legislación, la ideología de género y la desvinculación se ven reflejadas en normas que permiten conseguir todo aquello que se desea. Así, han surgido a lo largo de estos últimos años leyes como la de la llamada violencia de género, matrimonio homosexual, divorcio ‘exprés’, fecundación asistida o aborto, entre otras”.[Hasta aquí la cita de Forum Libertas].

Veamos cuáles son esas once leyes.

1. Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género (28 diciembre de 2004). O ley de la violencia contra la mujer, ha introducido una desigualdad del varón y la mujer ante la ley por el mismo delito. Ha acrecentado la conflictividad matrimonial, elevando el número tanto de uxoricidios como de falsas denuncias contra el varón. Es una ley que azuza la lucha dialéctica de sexos entre varón y mujer y encona en ambos las heridas del pecado original. Debería complementarse con una ley de la violencia de la mujer contra el varón. Crea así un desequilibrio entre ambos a favor de la mujer, favoreciendo la abolición del varón por mano de la mujer. Y esgrimiendo los derechos de la mujer desampara los del varón.

2. Ley de matrimonio homosexual con adopción (3 de julio 2005).

Esta ley modificó el Código Civil para posibilitar el matrimonio entre personas del mismo sexo, permitiéndoles la adopción. Esgrime los derechos de una minoría contra la mayoría. Aprobada sin suficiente consenso para contentar a los menos del 2% de homosexuales que hay en España.

Para hacer posible el matrimonio entre personas del mismo sexo sustituyó en el Código Civil el concepto de hombre y mujer, y el de padre y madre, por los de cónyuges y progenitores.

Es una ley rupturista de la cultura europea de raíz católica y de la matriz histórica de la nación española y socava la célula básica de la identidad nacional.

3. Ley del divorcio ‘exprés’ a los tres meses de casados y sin alegar causa (8 de julio de 2005). El matrimonio civil se convierte así en el único contrato que puede rescindir una de las partes sin necesidad de alegar la causa. Evoca el repudio del mundo islámico. Desde la entrada en vigencia de esta ley las estadísticas registran un aumento de la violencia doméstica y de los divorcios.

Fomenta el individualismo radical: el individuo es sujeto de todos los derechos y n tiene obligaciones. Se realiza como sujeto burbuja y no en la red de vinculaciones y religaciones interhumanas, familiares y esponsales. También mina la identidad nacional y la piedad familiar y patriótica.

4. Fecundación asistida sin limitaciones (25 de mayo 2006). Sin limitaciones de edad de la mujer, de que se disponga de pareja estable, de que no se pueda implantar óvulos de otra mujer o de que los espermatozoides sean de su propia pareja y no de donantes. En España todo esto y mucho más es posible, y ha quedado abierta una puerta a la clonación de seres humanos. Es una ley que separa la generación de la prole de la institución matrimonial, base de la familia y la sociedad.

5. Educación para la Ciudadanía (7 de diciembre de 2006).LewisPropende a abolir el sentido de familia. Mina la autoridad parental y fomenta la ruptura intergeneracional y a la vez la dominación por parte del Estado de las generaciones pasadas y de las futuras. Enseña que “todo vale”.

Tiene escasas referencias a que la familia es una institución que obedece a unos fines sociales que debe cumplir, que no se trata tan solo de una relación afectiva y que su importancia radica precisamente en el vínculo que establece, que se desarrolla a través de la filiación y la fraternidad.

6. Ley de Identidad Sexual (Entró en vigor el 2007). Permite cambiar de sexo en el Registro Civil sin necesidad de presentar ninguna modificación de las características sexuales secundarias.

7. Ley de investigación biomédica (3 de julio de 2007). Esta ley abre las puertas a la clonación de seres humanos, permite la manipulación de embriones para obtener células madre. También esta ley, como la de adopción de niños por homosexuales, separa la institución matrimonial de la procreación y educación de la prole. Establece una ruptura entre las generaciones pasadas y futuras, abusadas por un avasallamiento jurídico del Estado sobre la población.

Abrevio por razones de tiempo, la presentación de las leyes siguientes.

8. Edad de emancipación sexual a los 14 años Según esta modificación del Código Penal de 1995, un adolescente de 14 años puede mantener el tipo de relaciones sexuales que quiera, incluso las homosexuales, sin que los padres puedan legalmente oponerse.

9. Prohibición del cachete. Es un típico ejemplo de cómo se puede abolir un uso legítimo para evitar los abusos. Despoja a los padres de la autoridad para educar a sus hijos y priva a los hijos de la educación recibida de sus padres.

10. Reforma de la ley del aborto. Se aprobó sin consenso. Convalida la violencia inter-generacional, por la que una generación de personas suprime sustancialmente por vía violenta la conformación demográfica de la siguiente generación humana. El Estado toma parte en la lucha de poder entre ambas generaciones, pasada y adveniente

11. Cambios Registro Civil, un funcionario puede decidir apellidos

Nuevamente el estado tercia en un conflicto entre personas, zanja la disputa por el poder entre ambas e impone su poder a ambas. Es un juez que hace su negocio a costa de los contendientes. Y aprovecha las situaciones de abuso para modificar los usos.

Estas once leyes atacan al varón y a la mujer al atacar simultáneamente la diferencia que los distingue y el vínculo que los une, así como sus roles acordes a la ordenación a sus fines respectivos, naturales y divinos.

Atacando los vínculos y roles esponsales, atacan los vínculos paterno-filiales, fraternos y de parentesco; y todos los roles: padre, madre, hijo, hija, hermanos, tíos, primos, ancestros y descendientes. Pero así disuelven la identidad de los individuos.

Abusus non tollit usum

El derecho romano reconocía la autoridad de las costumbres anteriores al derecho escrito, las mores, o el usus. Y expresaba ese reconocimiento con el aforismo “abusus non tollit usum”. Es decir: los abusos no invalidan los usos. Los vicios no desautorizan virtudes. Las malas costumbres no desacreditan las buenas costumbres. Hemos visto que varias de estas leyes infringen notoriamente este sabio principio.

Que haya quien se aparta de las buenas costumbres, así sean muchos, no desautoriza los principios morales acostumbrados. El derecho romano reconocía los usos y costumbres como normativos para el legislador; limitantes de su poder judicial y legislativo.

Este respeto se funda en un hecho que la sociedad es anterior al Estado y que éste no tiene potestad sobre ella sino para su bien.

Las once leyes del PSOE no solamente se permiten abolir los usos invocando los abusos, sino que apuntan a instalar los abusos como si fueran ahora los legítimos usos, y atacar los antiguos usos al convalidar legalmente los abusos. Más aún; privilegiando a los nuevos abusos sobre los antiguos usos.

La Abolición del Hombre

He presentado un hecho y he dado mi interpretación del mismo.

Las once leyes del PSOE son un intento abolicionista de naturaleza demoníaca situado en el ámbito jurídico.

Quiero seguir ahondando en la naturaleza de este fenómeno que estamos viviendo en la transición del segundo al tercer milenio cristiano y considerarlo en el ámbito que podríamos llamar filosófico y que inspira el ordenamiento jurídico legislativo.

Y quiero hacerlo de la mano de un autor de una lucidez envidiable , que tuvo una visión premonitoria, profética, de lo que se gestaba en su época y ahora está eclosionando.

Me refiero a Clive Staples Lewis,[7] autor cuya obra Las Crónicas de Narnia, puesta en cine, lo sigue dando a conocer hasta hoy. Fue un profesor de Oxford, literato y ensayista especializado en el estudio de la Edad Media, apologista cristiano, crítico literario, académico, conferencista y divulgador.

Lewis viene a cuento en mi exposición, por dos de sus libros que son modelos de lucidez y coraje cristiano: El primero se titula justamente La Abolición del Hombre. Reflexiones Sobre la Educación.[8] Se publicó en 1943, en plena segunda guerra mundial y reúne tres conferencias pronunciadas en esos años bajo los bombardeos alemanes.

En esas conferencias Lewis trata de los intentos de dominar a los hombres por medio de la educación, amaestrándolos mediante programas y textos escolares, por la desinformación y la propaganda, la deformación y la manipulación de la conciencia, en otras palabras, mediante planes de educación que son en realidad propaganda ideológica.

Me centraré en la tercera conferencia titulada, La Abolición del Hombre cuyas ideas plasmó Lewis en una novela publicada en 1946 que se titula Esa Fuerza Maligna.[9]

Lewis afirma en esta conferencia, que detrás de la expresión “La conquista de la Naturaleza por el hombre” – tan querida para el progresismo de origen ilustrado y tan inculcada en las aulas a las nuevas generaciones – se esconde otra realidad muy distinta y antagónica: “lo que llamamos el poder del hombre sobre la naturaleza, es el poder ejercido por algunos hombres sobre otros hombres, con la Naturaleza como su instrumento”.[10]

Eso significa el poder de una nación sobre otras y, aún dentro de un estado mundial, significará, en principio, el poder de las mayorías sobre las minorías pero, en lo concreto, el poder de un gobierno o estado mundial sobre la humanidad. Más aún, todo ejercicio de poder a largo plazo, sobre todo en cuanto a la reproducción [humana] significará el poder de las generaciones anteriores sobre las generaciones futuras.

Esto es, considerado lúcidamente, lo que está sucediendo con las leyes del PSOE. Por ejemplo, la ley del aborto ¿No es la eliminación de las generaciones venideras por un abuso de poder sobre la vida y la muerte de la generación presente? ¿No es la invasión de los derechos de la nación por parte del Estado?

El Estado busca capitalizar las luchas entre generaciones para dominarlas a todas, es decir para dominar a la nación en lugar de servirla.

“Para comprender realmente qué significa el poder del hombre sobre la Naturaleza y, por lo tanto, el poder de algunos hombres sobre otros debemos imaginar la raza humana a lo largo del tiempo, desde el momento de su aparición hasta su extinción. Cada generación ejerce poder sobre sus sucesores; y cada una, en la medida en que modifica lo que se le ha legado y se rebela contra la tradición, resiste y limita el poder de sus predecesores.[…] Cualquier época alcanza, con la eugenesia y la educación científica, el poder para hacer lo que quiera con sus descendientes. Todos los hombres que vivan posteriormente serán los receptores de este poder. Serán más débiles, no más fuertes […] Y si, – como probablemente ocurrirá -, la época que haya alcanzado de este modo el máximo de poder sobre la posteridad, fuera también la época más emancipada, se dedicaría a reducir el poder de sus predecesores [eliminando las tradiciones] casi tan drásticamente como [procurará hipotecar] el [poder] de sus sucesores”

Lewis pinta así el retrato del rupturismo moderno y postmoderno que se plasma históricamente en sucesivas revoluciones, las cuales van aboliendo un orden para instaurar otro y otro y otro, aniquilando así el poder de las generaciones pasadas y condicionando a las futuras.

La conquista de la naturaleza humana

Sucede por fin – observa Lewis – que después de haber conquistado poder sobre amplios ámbitos de la naturaleza y de usar el dominio de esos ámbitos naturales para dominar a otros hombres, algunos hombres intentan ahora dominar a los demás hombres de manera directa, apoderándose de la misma naturaleza humana, es decir dominar a los hombres enseñoréandose de sus conciencias y de su libertad. El aula es uno de los lugares privilegiados para ese fin.

Lo que Lewis preveía como posible, nuestra generación lo ve desarrollándose ante sus ojos. Habiendo sido arrastrados en la dirección de esta tendencia nos viene sucediendo lo que Lewis preanunciaba:

“Los últimos hombres, lejos de ser los herederos del poder, serán, entre todos los hombres, aquellos que tendrán más hipotecada su vida y sentirán con más fuerza el peso de los grandes planificadores y condicionadores, y quienes ejercerán el menor poder sobre su [propio] futuro”.[…] “La conquista de la Naturaleza [del hombre] por el Hombre, si se realizan los sueños de algunos planificadores científicos, significa el dominio de unos cientos de hombres sobre billones y billones de hombres”.[11]

Esos sueños se están realizando y son nuestra pesadilla.

Lewis prevé que, en esta gran guerra, en este macro conflicto en el que humanidad se entre destruye, también los dominadores terminan vencidos en su victoria misma: “cada poder ganado por el hombre, es también un poder ganado sobre el hombre”.[12] Se ha instalado la dialéctica del amo o del esclavo proclamada por Hegel: te domino o me dominas.

“La naturaleza humana será la última parte de la naturaleza que se rinda al Hombre. Sólo entonces se habrá ganado la gran batalla […] en lo sucesivo seremos libres para hacer de nuestra especie lo que nosotros queramos que sea”.[13]

Pero, cuidado, no nos ilusionemos. Porque este poder del Hombre para hacer lo que quiere de sí mismo significa el poder de algunos hombres para hacer de otros lo que ellos quieran. Sin duda que en todas las épocas se ha intentado ejercer este poder mediante la crianza y la educación”.[14]

No siempre para el mal.

“Podemos agradecer la benéfica obstinación de las verdaderas madres y las verdaderas niñeras por conservar en la raza humana la cordura que aún le queda. ¡Pero en la nueva era, los formadores de hombres estarán armados con los poderes de un estado omni-competente y una irresistible técnica científica!”.[15]

Es lo que estamos viendo. Las leyes del PSOE cumplen hoy, cincuenta años después, las previsiones de Lewis.

Y quiero volver un momento a ellas para hacer una observación. El macro de este gran guerra del hombre contra el hombre la regulan estas leyes en el micro combate de la dominación de los individuos, y en particular el micro varón-mujer. Es el mismo terreno donde desató su primera ofensiva la Serpiente en el Paraíso. Desvinculados de la obediencia a Dios, varón y mujer se esconden el uno del otro tras sus vestidos. Habiendo considerado a Dios como un rival, se instaura la rivalidad entre el varón y la mujer, que habían sido creados para complementarse y ayudarse.

De principio a fin de la historia, el drama es el mismo. Y lo que vemos suceder, si lo entendemos lúcidamente, es un capítulo de la misma historia. Las leyes erosionan los vínculos de amor basados en la generosidad invadiendo y recortando sus libertades con la ingerencia de la autoridad del Estado y fomentan la rivalidad entre los que debían ser amigos.

Exasperan la lucha dialéctica entre varón y mujer, padres e hijos, hermanos entre sí. Se va destruyendo así el tejido familiar y social de una Humanidad que era portadora y trasmisora de una cultura de las vinculaciones amorosas, inspirada en Jesucristo, y que disuadía de establecer relaciones de dominación sino de servicio amoroso recíproco.

En su lugar se fomenta la tiranía del individuo perverso narcisista. El individuo burbuja sustituye al individuo red de vínculos y religaciones.

Se establece así en el micro de las relaciones entre individuos, – como lo he adelantado ya – la dialéctica del amo o del esclavo.

Al abolir aquella cultura,

a) eliminando violentamente a sus portadores,

b) aboliendo sus usos y costumbres tradicionales,

c) se aprueba, legaliza y fomenta, los modelos de relacionamiento perversos, egoístas y tiránicos, amparados por el Estado y la autoridad de sus leyes. Las consecuencias para la relación amorosa entre varón y mujer, están a la vista.

El Estado moderno toma partido por el mal contra el bien, arrogándose una falsa ciencia acerca del Bien y del Mal que le promete “ser como Dios” no sólo en el conocimiento sino también en el poder, y dominar como dueño absoluto la totalidad de la naturaleza, incluyendo la naturaleza humana.

De la Eva que quiere ser como Dios y trasgrede sus mandatos y del Adán que abdica de sus responsabilidades, surge, construida por Caín, el constructor de ciudades, la ciudad de Babel, que quiere alcanzar el cielo, pero cuyos habitantes no logran entenderse entre sí por la confusión del lenguaje. Surge un mundo donde todos hablan y nadie es ya capaz de escuchar.

Las leyes del poder global reflejadas en las leyes promulgadas por el PSOE, cumplen la previsión de Lewis: “En el momento de la victoria del Hombre sobre la Naturaleza, encontramos a toda la raza humana subyugada a algunos individuos y a éstos pocos individuos [que los dominan y gobiernan]”.

Subyugados a sus impulsos naturales

Y aquí Lewis da una nueva y última vuelta de rosca a sus previsiones; esos pocos individuos que subyugan a toda la raza humana, están ellos mismos “subyugados a lo que les es meramente ‘natural’: a sus impulsos naturales”.[16]

En efecto, los condicionadores, esclavos de sus instintos, son – lo estamos viendo – esclavos de su propia naturaleza no dominada , y como no aceptan los principios universales de la moral natural, y niegan la misma ley natural como algo que debe ser vencido y dominado por el hombre, se empeñan en instalar en toda la humanidad la esclavitud de los instintos a la que ellos están sujetos.

Una foto aparecida en los medios documenta lo que digo. En ella se ve a dos ministras del gobierno español: Trinidad Jiménez, Ministra de Sanidad y Políticas Sociales; Bibiana Aído Ministra de Igualdad y Leire Pajín Secretaria de Organización del PSOE , tres feministas firmes defensoras de la ideología de género [17] que aparecen festejando, con alborozo adolescente, una de sus “victorias legales”.

Pongo al pie de esta foto, como comentario, unas palabras de Lewis

“La naturaleza sin límites valóricos, domina a los Condicionadores y, a través de ellos a toda la humanidad. Subyugados a lo que les es meramente ‘natural’: a sus impulsos naturales. La conquista de la Naturaleza por el Hombre resulta ser, en el momento de su consumación, la conquista del Hombre por la Naturaleza”.[18]

Pero, cuidado, sabemos que la Naturaleza del Hombre ha sido herida por el pecado original. Los Condicionadores multiplican – por clonación cultural – los individuos de la pareja primordial caída.

Pero a esta insurgencia abolicionista por vía jurídica y por la dominación del Estado sobre las Naciones, le ha precedido otra, por vía cultural de la que quiero ocuparme, remontándome en el tiempo.

La Diferencia prohibida

Paso ahora a un autor contemporáneo que examina, con lucidez y coraje, los mecanismos culturales de La Abolición del Hombre. Me refiero al Padre Tony Anatrella, jesuita francés, psicoanalista especializado en psicología social o, mejor dicho, psicología de la cultura, consultor del Consejo Pontificio para la Familia y el Consejo Pontificio para la salud.

Quiero referirme particularmente a su obra titulada La Diferencia Prohibida. Sexualidad, Educación y Violencia. La Herencia de Mayo de 1968.[19]

Dice el P. Anatrella que:

“El rechazo de la diferencia sexual [entre varón y mujer] es la matriz de la negación de todas las diferencias en un mundo uniformado”.[20]

La abolición de la diferencia es la abolición de los uniformizados y la pérdida de sus diferencias individuales. Pero cuando esto sucede, se niegan todas las diferencias.

Este procedimiento se opone directamente a la manera como se nos dice en el Génesis que Dios creó las cosas: separando y distinguiendo a cada una según su especie y al varón y a la mujer: “macho y hembra los creó”. Cuando queda abolida la diferencia entre varón y mujer, irán quedando abolidas, una tras otra, todas las diferencias que el P. Anatrella enumera a continuación diciendo:

“Cuando se alteran la mayoría de los procesos y su lógica, se comprueba la negación de la diferencia en todos sus ámbitos. A los niños y los adolescentes se los trata como si fueran adultos. A un hombre y a una mujer se les considera idénticos. A la relación homosexual se la compara con una pareja formada por un hombre y una mujer. Una madre podría reemplazar al padre y viceversa. Todas las situaciones familiares tendrían el mismo valor. Nos encontramos en, consecuencia, dentro de una mentalidad que reduce todas las diferencias en el momento en que se confirma el carácter fragmentado de la sociedad. Ya no hay espacio para el sentido de la alteridad y todavía menos para distinguir la naturaleza de las cosas”. (p.14)

El padre Tony Anatrella advierte que esta negación de las diferencias animaba también al marxismo con su negación de las diferencias sociales y la pretensión de abolirlas para remediar abusos entre ellas.

Ahora, la negación de la diferencia se transfiere al orden psicológico y se niega la diferencia sexual con la pretensión de abolirla. Si el marxismo quiso abolir un orden social para liberar a los hombres de los abusos de clase y de la opresión social, lo sustituyó por otro en que impera una opresión mayor: la opresión del Estado sobre la Nación, y la del incipiente Gobierno Mundial sobre la Humanidad.

Se puede inferir lo que sucederá cuando se proceda a abolir psicológicamente la diferencia sexual entre las personas, en aras de una pretendida liberación sexual mediante la ideología del género.

A la revolución social sucederá previsiblemente una revolución psicológica que tendrá lugar en el interior de la conciencia y de la psicología de los individuos, quitándoles la libertad interior, no ya la exterior.

El comunismo presumió que la manera de terminar con los abusos entre las clases sociales era abolir la diferencia de clases. Con eso cometió un abuso peor con todas las clases, aboliendo la diferencia entre ellas. Pero implantando el estado abusador.

Cuando se pretende hoy abolir los abusos entre varón y mujer, y los abusos sexuales aboliendo la diferencia sexual, se cometen abusos peores. El primero es abolir el uso. Se abolirá la conciencia de la identidad sexual de las personas y la relación de la conciencia sexual con la realidad sexual.

Sabemos que todas estas aboliciones son demoníacas. Satanás procede suscitando la rivalidad y la lucha por la dominación. Su método es enfrentar para entre destruir. El fuerte se autodestruye junto con el débil al que destruye.

¿Cuál es el mecanismo por el que se perpetra la abolición de la diferencia? ¿Cuál es el sutil fenómeno cultural, también de naturaleza demoníaca, que utiliza para abolir las diferencias? El fenómeno es doble y actúa paralelamente en el orden intelectual y en el orden psicológico.

Veamos primero el orden intelectual. Tony Anatrella comprueba (p. 13) que el principio cristiano de igualdad se ha desnaturalizado [enloquecido diría Chesterton] transformándose en igualitarismo y confundiendo la igualdad [de derechos] de los ciudadanos en nombre de la dignidad de la persona humana, con la igualdad de todas las situaciones dadas. Así sucede que: “la ideología igualitarista participa en la liquidación de las diferencias esenciales. Y alienta los tipos de inversión y de confusión que conocemos, pero que los medios de comunicación y el poder político se niegan a identificar” y a tomar en cuenta.

Vayamos ahora al fenómeno en el plano socio-psicológico: estamos ante una cultura adolescente, es decir, que ha optado por instalarse en el modelo de la edad indiferenciada, haciendo de la edad transitoria su domicilio permanente.

Esto explica cómo llega a lo que llega la mente de los legisladores. Tony Anatrella detecta una preferencia de estos ideólogos por la adolescencia que es quizás síntoma de su preferencia por la edad donde el ser humano está en vías de diferenciación y no ha aún consolidado su diferenciación personal.

“Este movimiento ideológico otorga mucha importancia a una edad de la vida, la adolescencia. Por eso, la psicología adolescente ha tomado el poder sobre las representaciones sociales [= del imaginario social], hasta el punto que los adolescentes se han convertido en un modelo social de identificación y de referencia. Hay adultos que se visten, hablan y viven como adolescentes y éstos, a su vez, se convierten en expertos a los que se consulta para saber qué es lo que conviene pensar y hacer.[¿Opción pastoral por los jóvenes? “Coloquios nocturnos en Jerusalén”] Tienen un papel privilegiado en los debates televisivos aunque, la mayoría de las veces, a falta de experiencia y de conocimiento de las cuestiones, no hacen más que repetir los clichés que están de moda, que es lo que se puede decir a su edad” (p. 13).

Pero instalarse en la adolescencia, significa negar la diferencia entre la niñez y la edad adulta y abolirlas a ambas, instalándose en la indefinición psicológica etaria, optando por ella como antes por la indefinición social y la indefinición sexual.

¿Cómo ha podido instalarse esto en la cultura europea, hasta el punto de llegar a dominar a su clase gobernante?

La revolución cultural adolescente del mayo francés de 1968

Tony Anatrella relaciona este síndrome cultural con la revuelta adolescente del mayo francés de 1968, como ya se anuncia en el título de su libro: La herencia del mayo francés.

Esa revuelta fue para él:

“un engaño intelectual al que sentimentalmente se le atribuye cantidad de méritos que no tiene. De ese período no queda ningún pensamiento válido a partir del cual sea posible construir o enriquecer la relación social y mirar con perspectiva un proyecto de vida. No obstante lo cual – y aquí viene algo capital para entender el surgir de las leyes socialistas – No obstante lo cual, la mayor parte de los temas psicológicos que la revuelta produjo, propios de la adolescencia, continúan teniendo efectos políticos [propios de la edad adolescente del hombre]. El rechazo de la autoridad, de la tradición, la negación del sentido de la ley, [la tentación de apartarse del uso por los abusos; la inclinación a la transgresión y a la contestación de los mayores], la afirmación de la subjetividad en sí misma contra la objetividad de la realidad, la no diferenciación sexual, la valoración del individuo contra lo institucional, el idealismo de la palabra – como si fuera suficiente nombrar las cosas para que existan y la vida cambie – el desprecio de la filiación y de la herencia cultural y religiosa, la dificultad de comprometerse con el tiempo, la realidad puesta al servicio de los propios deseos, una sexualidad vuelta hacia sí misma, la desvalorización del padre, la resistencia para abandonar las gratificaciones de la infancia y la falta de consideración hacia el cristianismo, que es la matriz en la que la civilización europea se ha desarrollado, son características propias de la adolescencia” (p. 14).

El relativismo propio de esta cultura es pues un relativismo adolescente, de un ser humano incapaz de encontrar la verdad y tampoco de comunicarse con otros que la enseñan por un conflicto anímico contra toda autoridad. Y sin embargo los que detentan la autoridad en campos legislativos, científicos, literarios, artísticos, los condicionadores están adolescentemente condicionados por su indefinición adolescente.

En el libro del Eclesiastés encontramos esta lamentación que a nosotros puede darnos quizás mayor lucidez y coraje: ¡Ay del pueblo gobernado por un jovencito! (Eclesiastés 10, 16) Si eso es así cuando el gobernante es uno solo ¿qué decir entonces de los pueblos gobernados por una clase política adolescente?

Es en el clima adolescente, pero de adolescentes caprichosos y prepotentes, en el clima de esta cultura y de su clase política, en donde surgen tales pensamientos y tales leyes.

Por lo que el P. Anatrella dice que

“Estamos en presencia de un Malestar de la Cultura de sentido diferente al descrito por Freud. Los europeos tienen vergüenza de su origen cristiano […] se alejan de él y se identifican con determinantes culturales ajenos a sus raíces. Incluso peor: multiplican los actos políticos que consisten en destruir [abolir] conjuntos simbólicos como los del sentido de la pareja [varón – mujer] y de la familia, pero también todas las construcciones jurídicas que se elaboraron en el respeto a la diferencia sexual y a la diferencia entre las generaciones. ¿Cómo no ver en esto una forma de suicidio colectivo? [Una abolición del hombre por sí mismo] ¿No se está preparando la sustitución de las normas de una sociedad que se quería personalista y comunitaria, por las de una sociedad mercantilista fundada en la manipulación de la opinión pública y de los individuos reducidos a su subjetividad?” (p. 14) [A los que yo llamo burbuja].

Estamos llegando a tocar con el dedo la tumoración cultural que produce la actual abolición de la salud del varón y la mujer cancerizando su tejido esencial.

Padecemos hoy, en la descripción de Tony Anatrella, la herencia de la revolución cultural del mayo francés de 1968:

“En el espacio de cuarenta años, todas estas tendencias descritas más arriba, se han impuesto y permeado las leyes y han contribuido a organizar la sociedad sobre la base de la confusión y de la inmadurez. Estamos pues en una sociedad que cultiva una cierta regresión. Esta actitud es signo del envejecimiento de la sociedad y de una falta de renovación de las generaciones. A falta de poder proyectar su futuro gracias a la presencia de los niños, de los que tenemos necesidad para no envejecer, la sociedad se hace la ilusión de ser [y poder permanecer] joven, hasta el punto de haber perdido el sentido de la educación [de las generaciones siguientes].”

“Tendríamos que preguntarnos si los responsables políticos gobiernan realmente con un proyecto al servicio de las lógicas sociales y los intereses humanos, o si ellos mismos optan por seguir a una opinión pública bajo la influencia de las reivindicaciones dominantes, que no son ni mayoritarias, ni beneficiosas para la relación social y para los ciudadanos” (p. 15)

Podemos pues entender cuál es la herencia espiritual, intelectual, cultural y psicológica que determina a los creadores de estas leyes. Son creadas y aprobadas por los herederos de la revuelta adolescente de los años 1968- 1970, cuyo estallido tuvo lugar en el mayo francés de 1968 con epicentro en París.

Para entender lo que estamos viviendo conviene recordar el mayo francés y entender lo que significó como comienzo de lo que hoy vemos culminar y padecemos.

La revolución cultural abolicionista del Orden natural y divino

Se conoce como mayo francés o mayo del 68, la cadena de protestas que se llevaron a cabo en Francia y, especialmente, en París durante los meses de mayo y junio de 1968. Fue en realidad una revuelta cultural. La iniciaron grupos estudiantiles de izquierda pretextando que iban contra la sociedad de consumo pero iba contra mucho más. Se inspiró en el movimiento hippie, se le unieron grupos de obreros industriales y, finalmente los sindicatos y el Partido Comunista Francés. Se suscitó la mayor revuelta estudiantil y la mayor huelga general de la historia de Francia, y posiblemente de Europa Occidental, secundada por más de 9 millones de trabajadores.

Su consigna: “prohibido prohibir”, merece ser examinada en lo que implica como expresión de la ideología abolicionista y como antecedente y plataforma cultural de las posteriores leyes abolicionistas en España y el resto del mundo. Marca con su impronta toda una generación no solamente en Francia, sino en Europa y en América.

Pero merece también que se le preste atención como un eco del conato de la Serpiente en el Paraíso, prohibiendo a Dios mandar y disuadiendo a la Humanidad de obedecer.

De esa generación ha dicho el presidente francés Nicolás Sarkozy , que los ubica e identifica con la izquierda: « los herederos de mayo del 68 han impuesto la convicción de que todo vale, y que ya no hay más diferencia entre bien y mal, verdadero y falso, hermoso y feo”.

Al grito de: “prohibido prohibir” esa generación relativista, cínica y nihilista insurge todavía contra las autoridades constituidas, pero ataca más allá de ellas el principio mismo de autoridad, aunque usurpándolo subrepticiamente. Es decir, propende a suplantar unas autoridades por otras. ¿Cuáles por cuáles?

Las autoridades prohibidas por la autoridad anónima emergente son todas las autoridades tradicionales: la de la Ley divina, la de la ley natural y la de todas las leyes humanas acordes a esas Legislaciones. Bajo esta prohibición cae la autoridad de Dios, la de Dios Padre, y la de la Iglesia, la patria potestad y particularmente la autoridad del padre, del marido, y del varón.

“Prohibido prohibir” tiene en la mira las prohibiciones anteriores a su propia prohibición, las prohibiciones de lo hasta entonces siempre establecido. Y aunque no explicita, su prohibición es: “prohibido mandar”. Pero prohibido “mandar como hasta ahora”. Ahora mandamos nosotros. ¡Ahora mando yo!

Eso resulta particularmente odioso al mundo hippie, el cual al condenar la sociedad de consumo, lo hace invocando valores cristianos, aunque no ciertamente para vivir según ellos, sino para liberarse de ellos.

Al “prohibir prohibir” y “prohibir mandar” sientan un antecedente de las actuales “leyes antidiscriminatorias” que no protegen por igual toda discriminación, sino el discrimen entre los usos tradicionales y los usos emergentes, protegiendo a los últimos y desamparando a los primeros.

Allí tiene su origen la actual prohibición de afirmar que varón y la mujer son sexualmente diversos y tienen misiones diversas que no caen bajo elección del individuo. La prohibición del Mayo Francés, convertido en Ley positiva por el PSOE, e impulsada por la Internacional Socialista, recae sobre la diferencia, natural y de origen divino, entre el varón y la mujer, aboliendo sus consecuencias naturales en el ordenamiento legal, y consagrando en la ley la igualdad unisex.

Mientras termino de escribir estas páginas, la ONU acaba de reinterpretar la Declaración de Derechos Humanos entendiendo que en ella se incluye el supuesto derecho a la “orientación sexual” y a la “identidad de género”.[21]

Esta ideología relativiza también la diferencia de edades en las relaciones sexuales. Estos relativistas pueden reivindicar sus conductas pedófilas, como lo ha hecho Daniel Cohn-Benditt, uno de los líderes más conspicuos del mayo francés y miembro del Parlamento Europeo, quien en 1976 confesó sin escrúpulos sus experiencias pedófilas en un jardín de infantes que estaba bajo su tutela.

Me perdonarán los lectores estas citas repugnantes, pero la lucidez nos pide saber quiénes pueden llegar a integrar el honorable Parlamento Europeo:

“Mi permanente galanteo con estos niños adquirió de pronto una tonalidad erótica. Podía sentir perfectamente cómo las niñas de cinco años habían aprendido a excitarme. ¡Es casi increíble! La mayoría de las veces yo estaba un poco desarmado. (…) Me ha ocurrido varias veces que algunos niños me hayan abierto el pantalón y hayan empezado a acariciarme. Dependiendo de las circunstancias he reaccionado de diferentes maneras. Cuando lo querían, les he acariciado. ¡Por eso se me ha acusado de perversión!”. ¡Nada más que por eso!

confesó el mismo Daniel Cohn-Benditt en 1976, ocho años después del mayo francés en un diario de Frankfurt.

Un conocido columnista gay reclama recientemente al lobby gay que deje de ocultar sus intenciones de adoctrinar a los niños en la aceptación de la homosexualidad:

“Nosotros queremos educadores que enseñen a las futuras generaciones de niños que deben aceptar la sexualidad homosexual” [22] .

Ese tipo de leyes, – que votan en algunos casos legisladores con una mentalidad semejante a ésta – convalidan la abolición en el orden jurídico, del orden jurídico anterior, que era conforme a la Ley natural, y a la Ley divina, y su sustitución por un nuevo ordenamiento mundial tras el cual acaba de alinearse la ONU, que prohíbe prohibir lo que aquél prohibía y prohíbe seguirlo sosteniendo como justo y verdadero.

Estamos pues ante la instrumentación jurídica del “prohibido prohibir” en la que queda ahora patente cuál era el alcance de aquella prohibición.

Esa prohibición significaba la toma por asalto y el empoderamiento por parte de una minoría de condicionadores y agitadores organizados, al servicio de la plutocracia mundial y financiados por ella, de las mayorías humanas tradicional y religiosamente orientadas.

El grito “prohibido prohibir” es en realidad un grito de guerra, un grito de victoria. Significa “ahora mando yo”, ahora mandamos nosotros, prohibimos nosotros. Es un grito que oímos proferidos por bocas humanas pero simultáneamente por voces demoníacas. Es lo que gritan contra Dios legiones como las de Gerasa que Cristo envió a los cerdos y al fondo del mar. Y es lo que susurra persuasivamente y con engaño la Serpiente en el oído de Eva.

Ese grito es una versión algo diversa del “Non serviam” demoníaco. No obedeceré. Fiodor Dostoiewski percibió el aliento de ese mismo espíritu en los anarquistas de su época y habiendo advertido su naturaleza demoníaca lo pintó en su novela Los Demonios (1872).

Creo así haber señalado el arco de la trayectoria histórica que va, desde la creación e inmediata abolición demoníaca del varón y la mujer en el Principio, hasta el combate entre la vida y la muerte que presenciamos hoy, y ante el cual nos corresponde ser lúcidos y valientes.

Rev. P. Horacio Bojorge S.J.

Referencias

[1] Editorial Gladius, Buenos Aires 2005

[2] Editorial Lumen, Buenos Aires – México 2005

[3] Editorial Lumen, Buenos Aires – México 2010

[4] Blog del Buen Amor

[5] Citado de Forum Libertas

[6] Partido Socialista Obrero Español

[7] Belfast, Irlanda del Norte, 29 de noviembre de 1898 – Oxford, Inglaterra, 22 de noviembre de 1963

[8] C.S. Lewis, La Abolición del Hombre, Editorial Andrés Bello, Barcelona, Buenos Aires, México, Santiago de Chile, 2000. El original inglés The Abolition of Man (1943).

[9] Esa novela se titula es la tercera de ‘una trilogía cósmica’. Cuya primera parte se titula en versión castellana: Más allá del Planeta Silencioso; la segunda: Perelandra: Un viaje a Venus y están publicadas por el Grupo Editorial Planeta/ Minotauro, Buenos Aires

[10] La Abolición del Hombre,

[11] C.S. Lewis, La Abolición del Hombre, p. 59

[12] C.S. Lewis, La Abolición del Hombre, p. 59

[13] C.S. Lewis, La Abolición del Hombre, p. 60

[14] C.S. Lewis, La Abolición del Hombre, p. 60

[15] C.S. Lewis, La Abolición del Hombre, p. 61

[16] C.S. Lewis, La Abolición del Hombre, p. 68

[17] Trinidad Jiménez es ministra de Sanidad y Políticas Sociales; Bibiana Aído Ministra de Igualdad, y Leire Pajín es Secretaria de Organización del PSOE. La vicepresidenta de la Asamblea de Madrid, la popular Cristina Cifuentes, tilda de “feministas de pacotilla” en su blog: Exposición de Motivos

[18] C.S. Lewis, La Abolición del Hombre, p. 68

[19] Ediciones Encuentro, Madrid 2008, Original francés: La Différence Interdite, Ed. Flammarion, Paris 1998

[20] Obra citada p. 12

[21] Véase Noticias Globales

22 Noticia tomada del artículo Columnista gay pide al colectivo no mentir sobre sus intenciones de adoctrinar a los niños.

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