Lógica gorila

Un muy apreciado lector me responde después del artículo Peronismo y Comunismo publicado hace apenas unos días y me dice:

“He leído su artículo con el cual discrepo pues a mi entender omite la consideración de hechos que desvirtúan sus conclusiones y sin perjuicio de calificaciones que son propias de un sector ideologizado de Argentina.”

Eso es todo, aparte de un cordial saludo al final. Me quedo en babia sobre lo que significan las siguientes definiciones:

  • hechos que desvirtúan sus conclusiones
  • calificaciones que son propias de un sector ideologizado de Argentina
  • un sector ideologizado de Argentina

Esto, en la jerga local, se llama ninguneo. Es notable ver que persiste en el lenguaje coloquial argentino, el uso de la frase “estás totalmente equivocado” que surge como una reacción visceral a algo con lo que el crítico no está emocionalmente de acuerdo. Sí, dije emocionalmente porque a mi juicio el argentino medio, con muy pocas excepciones, piensa emocionalmente y raras veces lógicamente.

Y ¿qué es pensar emocionalmente? Es concluir que el argumento expuesto por una persona, simplemente no puede ser válido porque la persona que lo expresa no es parte del “grupo habitual de gente que tiene razón” (prejuicio) o quizás porque desdora un ídolo propio. Digamos que soy partidario de un equipo que nunca ha ganado un campeonato y ante la inevitable crítica: “tu equipo nunca ha ganado un campeonato” surge la respuesta emocional: “porque tu madre es una p…” etc. O como en aquella memorable frase de Pepe Arias que apela a invalidar el talento por medio de la localidad: “¡Qué va a ser artista ése, si vive a la vuelta de mi casa!”

La respuesta citada al principio es mucho más respetable. Aunque enumera conceptualmente dos argumentos: el primero, que mis conclusiones no surgen de hechos presumiblemente comprobables; y el segundo, que hay calificaciones en el escrito que pertenecen a un sector “ideologizado” de Argentina; nunca se enumeran los hechos que supuestamente derribarían  mis conclusiones, ni tampoco se marcan las calificaciones, ni mucho menos se identifica al “sector ideologizado de Argentina.”

El argumento es nulo y un poquito insultante porque no se me juzga digno de evaluar los “hechos” que presuntamente desconozco (adrede o por ignorancia) y de paso me cuelgan el sambenito de pertenecer a no se qué sector ideologizado que yo, por experiencia propia en ser insultado por peronistas, izquierdistas varios, derechistas varios, etc. ya puedo intuir. Enumero: neo-liberal, gorila, cipayo, vendepatria, imperialista, cacatúa, etc. (hay muchos más y peores, pero esa es la idea más o menos.)

El sencillo argumento empírico “Hace 100 años la Argentina estaba entre las 10 mayores economías del mundo y ahora está en el pelotón de los mediocres” no hace mella en el adoquín, aunque los gobiernos de ese período hayan sido siempre populistas —en mayor o menor medida— la conexión entre populismo y decadencia no se establece porque hay una barrera emocional que impide razonar con lógica y no con ideología pre-empacada que debemos aceptar sin críticas porque no queremos ser “desleales” al líder o al ideólogo.

¿No será que Yrigoyen y Perón nunca fueron esos estadistas brillantes que sus seguidores emocionalmente desean que hubieran sido? Traslademos ¿Qué alemán defendería la capacidad de Hitler en estrategia militar? ¿Qué cirujano auto-alabaría su impecable técnica quirúrgica con el paciente muerto sobre la mesa de operaciones? ¿Salió el técnico de Brasil a defender el juego de su equipo y su propia estrategia después de la humillante goleada ante Alemania en el último mundial?

Alguien me va a tener que explicar por qué tenemos que seguir insistiendo con lo que viene fallando hace 100 años, mientras seguimos condenando lo que produjo el ascenso de la Argentina desde la anarquía hasta las cimas del poder económico mundial.

Entre una señal cualquiera que nos llega de afuera y nuestra reacción, existe un tiempo de reflexión. En ese tiempo breve o largo, elegimos la clase de reacción que vamos a tener. Si esa reacción ya está “programada” por algo que es externo a nosotros, creo que una persona medianamente clara se ve obligada a revisar el estímulo y buscar cuidadosamente una reacción mejor. Especialmente cuando la propia supervivencia está en juego.

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